RTU de próstata: qué es y en qué se diferencia del láser

Ago 30, 2026 | Hiperplasia de próstata

La RTU de próstata es la operación con la que se han comparado todas las demás durante cuarenta años. Sigue haciéndose, sigue funcionando y sigue siendo la referencia en los estudios. Aun así, muchos pacientes llegan a la consulta con la palabra apuntada en un papel y sin saber qué significa.

Aquí está explicado qué es, cómo transcurre, para quién es adecuada y en qué se diferencia de las técnicas con láser.

Qué significa RTU

RTU son las siglas de resección transuretral. Transuretral quiere decir que se entra por la uretra, sin ninguna incisión en el abdomen ni en el periné. Resección quiere decir que se corta tejido y se retira.

Aplicado a la próstata, la RTU consiste en ir cortando en virutas el adenoma que estrecha el conducto de la orina, dejando intacta la cápsula prostática. Lo que se retira es la parte que obstruye, no la glándula entera.

Se usa un resectoscopio, un instrumento fino con óptica, sistema de irrigación y un asa metálica por la que pasa corriente eléctrica. Toda la intervención se ve en un monitor. En la página de RTU de próstata está el detalle del procedimiento.

RTU monopolar y RTU bipolar

La versión clásica es la monopolar y trabaja con suero sin sales, lo que en resecciones largas puede alterar el sodio en sangre. La RTU bipolar, más reciente, cierra el circuito eléctrico dentro del propio instrumento y permite operar con suero fisiológico. Esa diferencia elimina ese riesgo concreto y hoy la bipolar es la que se usa de forma habitual.

Para qué sirve y a quién se le indica

La RTU se indica en la hiperplasia benigna de próstata cuando los síntomas obstructivos no se controlan con medicación o cuando ya han aparecido complicaciones. Puedes leer qué es esta enfermedad en la página de hiperplasia benigna de próstata.

Los motivos habituales para pasar a cirugía son:

  • Síntomas que no mejoran con tratamiento médico o efectos secundarios que lo hacen inviable.
  • Retenciones de orina repetidas o sonda permanente.
  • Infecciones urinarias de repetición atribuibles a la obstrucción.
  • Sangrado prostático que se repite.
  • Cálculos en la vejiga o deterioro de la función renal por la obstrucción.

El tamaño de la glándula pesa en la decisión. La RTU rinde bien en próstatas de tamaño pequeño y medio. Cuando la glándula es grande, alargar la resección aumenta el sangrado y el tiempo quirúrgico, y ahí entran otras opciones.

Cómo es la intervención

Se realiza con anestesia raquídea en la mayoría de casos, dura entre cuarenta y noventa minutos según el volumen a resecar, y no deja cicatriz visible. Al terminar se coloca una sonda con lavado continuo para arrastrar los restos y evitar coágulos.

El ingreso habitual es de uno a dos días. La sonda suele retirarse cuando la orina sale clara, con frecuencia a las 24 o 48 horas. Después es normal notar escozor, urgencia y algo de sangre intermitente durante unas semanas.

El tejido resecado se envía siempre a anatomía patológica. En un porcentaje pequeño de pacientes aparece ahí un cáncer de próstata que no se sospechaba.

Qué cambia después

La mejora del chorro y de las levantadas nocturnas suele notarse en las primeras semanas. Hay un efecto que conviene conocer antes de operarse: la eyaculación retrógrada, en la que el semen pasa a la vejiga y se elimina con la orina. Ocurre en una proporción alta de pacientes operados con RTU, en torno a la mitad según las series, y no afecta a la erección ni al orgasmo, aunque cambia la sensación y la fertilidad por vía natural.

Si preservar la eyaculación es prioritario para ti, dilo en la consulta antes de decidir la técnica. Lo tratamos con detalle en operarse de próstata sin perder la eyaculación.

RTU frente a las técnicas con láser

Las alternativas con láser no hacen lo mismo entre sí, y esa es la parte que más confunde.

Enucleación con láser de holmio (HoLEP)

En lugar de cortar el adenoma en virutas, el HoLEP lo despega entero del plano de la cápsula, como se pela una naranja, y luego se tritura dentro de la vejiga para extraerlo. Al retirar más tejido, mantiene la tasa más baja de reintervención a largo plazo y funciona con próstatas de cualquier tamaño, incluidas las grandes. Está explicado en HoLEP y, paso a paso, en cómo se hace una HoLEP.

Vaporización con láser

Aquí el tejido no se retira: se vaporiza. Sangra poco, lo que la hace interesante en pacientes anticoagulados, pero no genera pieza para analizar y tiende a indicarse en glándulas de menor volumen. Puedes verlo en láser de próstata.

Hidroablación robótica (AQUABEAM)

No usa calor: retira el tejido con un chorro de suero a presión guiado por ecografía y control robótico. Su rasgo diferencial es una tasa de eyaculación retrógrada muy inferior a la de la RTU. A cambio, el riesgo de sangrado es algo mayor y el seguimiento publicado es más corto. Comparativa en AQUABEAM frente a RTU.

Cómo se elige

La decisión se apoya en el volumen de la glándula, en si tomas anticoagulantes, en si quieres conservar la eyaculación y en si hay alguna sospecha que aconseje analizar tejido. No hay una técnica que gane a las demás en todos los escenarios; hay una que encaja mejor con tu caso. El mapa completo está en tratamientos prostáticos.

Riesgos y complicaciones

La RTU es una cirugía con décadas de rodaje y un perfil de seguridad bien conocido. Como toda intervención, tiene complicaciones posibles que conviene conocer antes de firmar el consentimiento:

  • Sangrado. Es la más frecuente. La mayoría se controla con el lavado vesical; una minoría de pacientes necesita transfusión, más probable cuanto mayor es la glándula y más larga la resección.
  • Infección urinaria en el postoperatorio, que se previene con profilaxis antibiótica.
  • Retención de orina al retirar la sonda, que puede obligar a recolocarla unos días.
  • Eyaculación retrógrada, la más frecuente de las consecuencias permanentes.
  • Estrechez de uretra o esclerosis del cuello vesical, poco frecuentes y que aparecen meses después, con un chorro que vuelve a empeorar.
  • Incontinencia persistente, poco habitual tras una RTU bien indicada.

El síndrome de reabsorción, que era la complicación temida de la RTU monopolar, ha dejado de ser un problema con la técnica bipolar, que trabaja con suero fisiológico.

Qué se valora antes de indicarla

La decisión de operar no se toma con un solo dato. En la consulta previa se revisan:

  • El cuestionario IPSS, que pone número a los síntomas y a cuánto molestan.
  • La flujometría, que mide la fuerza real del chorro, y el residuo posmiccional medido por ecografía.
  • El volumen prostático por ecografía, que es lo que más pesa a la hora de elegir técnica.
  • El PSA y el tacto rectal, para descartar un cáncer antes de programar una cirugía de hiperplasia.
  • La medicación anticoagulante o antiagregante, que condiciona la técnica y la preparación.

Con esos datos sobre la mesa se plantea si toca seguir con tratamiento médico, vigilar o pasar a quirófano, y con qué técnica.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente una RTU de próstata?

Es una operación que se hace por dentro de la uretra, sin incisiones. Con un asa eléctrica se corta en fragmentos el adenoma que obstruye el paso de la orina y se retira, dejando la cápsula de la próstata en su sitio.

¿Cuánto tiempo se lleva la sonda después de una RTU?

Lo habitual son 24 a 48 horas, y el ingreso suele ser de uno o dos días. Si la orina sale con mucha sangre puede mantenerse algún día más, algo que no indica que la cirugía haya ido mal.

¿La RTU afecta a la erección?

La erección no suele verse afectada por la técnica. Lo que sí cambia con frecuencia es la eyaculación, que pasa a ser retrógrada en cerca de la mitad de los pacientes. Conviene hablarlo antes de la cirugía.

¿Es mejor la RTU o el láser?

Depende del caso. La RTU sigue siendo la referencia en próstatas de tamaño pequeño y medio. En glándulas grandes, en pacientes anticoagulados o cuando preservar la eyaculación es prioritario, hay técnicas que encajan mejor. La indicación se establece en consulta tras valorar volumen prostático, síntomas y antecedentes.

¿Vuelve a crecer la próstata después de una RTU?

Al retirarse el adenoma obstructivo y dejar la cápsula, el tejido puede volver a crecer con los años. La necesidad de una segunda intervención es baja y aparece sobre todo pasada una década, con más frecuencia cuando la glándula era grande y la resección quedó incompleta.

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El Dr. Javier Sánchez Macías es urólogo en Barcelona y pasa consulta en t’URO BARCELONA (Av. Pau Casals, 5) y en UROBCN TEKNON (C/ Vilana, 12).

Pedir cita para una valoración · RTU de próstata · Tratamientos prostáticos

Contenido revisado por el Dr. Javier Sánchez Macías, urólogo colegiado nº 34018 del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. Última revisión: agosto de 2026. Esta información es divulgativa y no sustituye a una consulta médica. La visita médica, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas y la indicación depende de la valoración individual de cada paciente.