Resección Transuretral de Próstata (RTU)

¿Qué es la resección transuretral de próstata?

La resección transuretral de próstata, conocida por sus siglas RTU o RTUP, es un procedimiento quirúrgico endoscópico para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata que no responde al tratamiento médico. Se introduce a través de la uretra un instrumento llamado resectoscopio, sin ninguna incisión en la piel, que permite visualizar y resecar el tejido prostático que obstruye el canal urinario.

Históricamente fue considerada el estándar quirúrgico de referencia para próstatas de hasta 80 gramos. Sin embargo, las guías de la Asociación Europea de Urología (EAU) reconocen actualmente que la RTU bipolar tiene un perfil de seguridad perioperatorio más favorable que la monopolar, y que las técnicas de enucleación con láser, especialmente el HoLEP, ofrecen resultados comparables a la cirugía abierta con menor tasa de reintervención a largo plazo.

RTU monopolar y RTU bipolar: diferencias clave

RTU Monopolar

Técnica clásica que utiliza corriente eléctrica monopolar con líquido de irrigación hipotónico no conductor. Eficaz y ampliamente disponible, pero asociada al síndrome post-RTU en el 0,7-10% de los casos por absorción del líquido de irrigación.

RTU Bipolar

Evolución de la técnica clásica que utiliza suero salino como líquido de irrigación, eliminando prácticamente el riesgo del síndrome post-RTU. Las guías EAU la reconocen como el nuevo estándar entre las técnicas de resección por su perfil de seguridad perioperatoria más favorable.

¿Cómo se realiza la RTU de próstata?

La intervención se realiza bajo anestesia general o regional y no requiere incisiones externas. El cirujano introduce el resectoscopio a través de la uretra y, bajo visión directa, reseca el tejido prostático que obstruye el paso de la orina mediante corriente eléctrica. Los fragmentos resecados se irrigan hacia el exterior y pueden enviarse a anatomía patológica para análisis.

La duración varía según el volumen prostático, habitualmente entre 60 y 90 minutos. Tras la intervención se coloca una sonda urinaria que se retira en 24-48 horas. La hospitalización media es de 2-3 días.

Ventajas y limitaciones de la RTU

Ventajas

Sin incisiones externas — acceso exclusivamente transuretral

Técnica ampliamente disponible en centros hospitalarios públicos y privados

Permite obtener muestra de tejido para análisis anatomopatológico

RTU bipolar: riesgo de síndrome post-RTU prácticamente nulo con suero salino

Hospitalización breve: alta en 2-3 días en la mayoría de casos

Limitaciones
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Indicada principalmente en próstatas de hasta 80 gramos — limitaciones en grandes volúmenes

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Mayor riesgo de reintervención a largo plazo que el HoLEP por recrecimiento del tejido residual

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RTU monopolar: síndrome post-RTU en el 0,7-10% de los casos por absorción del líquido de irrigación

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Eyaculación retrógrada frecuente — el semen se dirige a la vejiga en lugar de salir al exterior

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Posible irritación urinaria, sangrado o estrechez uretral durante la recuperación

Recuperación tras la RTU de próstata

Alta hospitalaria

En 2-3 días en la mayoría de casos. La sonda urinaria se retira antes del alta, habitualmente entre las 24 y 48 horas posteriores a la intervención.

Vuelta al trabajo de oficina

1-2 semanas. Pueden persistir síntomas irritativos urinarios escozor, frecuencia, urgencia durante las primeras semanas tras la intervención.

Actividad física y deporte

A partir de 3-4 semanas para actividad suave. El trabajo físico intenso y el deporte de impacto se recomiendan a partir del mes.

Resultado

La mejoría del flujo urinario es significativa en la gran mayoría de pacientes. Sin embargo, a diferencia del HoLEP, existe mayor probabilidad de que el tejido vuelva a crecer y requiera una segunda intervención a largo plazo.

Preguntas frecuentes sobre la RTU de próstata

No necesariamente. A diferencia del HoLEP, que extrae el tejido de forma completa, la RTU reseca el tejido pero puede dejar restos que vuelven a crecer con el tiempo. La tasa de reintervención a largo plazo es significativamente mayor que con las técnicas de enucleación.

Es una complicación de la RTU monopolar causada por la absorción del líquido de irrigación hipotónico, que produce una hiponatremia dilucional con síntomas neurológicos y cardiovasculares. Ocurre en el 0,7-10% de los casos con técnica monopolar. La RTU bipolar, que utiliza suero salino, reduce este riesgo prácticamente a cero.

El riesgo de disfunción eréctil tras una RTU es bajo, pero la eyaculación retrógrada es frecuente: el semen se dirige hacia la vejiga en lugar de salir al exterior. Esto no implica pérdida de erección, pero sí un cambio en la función eyaculatoria que conviene conocer antes de la intervención.

La RTU está indicada principalmente en próstatas de hasta 80 gramos. Por encima de ese volumen, la técnica encuentra limitaciones y se prefieren opciones como el HoLEP, que no tiene restricciones de tamaño, o la adenomectomía prostática.

La RTU reseca el tejido prostático con corriente eléctrica, pudiendo dejar restos que vuelven a crecer. El HoLEP extrae el tejido de forma completa con láser holmium, sin limitaciones de tamaño y con una tasa de reintervención significativamente menor. Las guías EAU posicionan el HoLEP como técnica de referencia para la HBP.

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