La resección transuretral de próstata, la RTU, lleva décadas siendo la
referencia en cirugía de la hiperplasia benigna. Funciona y está muy contrastada. La pregunta
razonable, entonces, es qué aporta una técnica nueva como AQUABEAM y en qué casos
compensa.
Vamos por partes, sin adornos.
Cómo trabaja cada una
RTU: corte con energía eléctrica
Se introduce un resectoscopio por la uretra y se va resecando el tejido prostático que obstruye
con un asa eléctrica. El cirujano corta a mano alzada, guiándose por la visión directa.
AQUABEAM: agua a presión, guiada por ecografía
El sistema combina dos cosas que la RTU no tiene:
- Un mapa previo en 3D. Con ecografía transrectal en tiempo real, el cirujano
delimita antes de operar exactamente qué tejido hay que retirar y cuál debe respetarse. - Ejecución robótica sin calor. El corte lo realiza un chorro de agua a alta
presión siguiendo ese plan. Al no haber energía térmica, no existe riesgo de quemadura sobre el
esfínter ni las estructuras vecinas.
Qué dicen los resultados
Síntomas urinarios: prácticamente empate
En la mejoría de los síntomas —lo que mide el cuestionario IPSS— los estudios describen
resultados equiparables entre ambas técnicas. Quien espere que AQUABEAM orine
«mejor que» con RTU, no es ahí donde está la diferencia.
Función sexual: la diferencia real
Aquí sí hay una distancia relevante. La eyaculación retrógrada se describe en torno al
45% de los pacientes tras RTU frente a alrededor del 7% con AQUABEAM en el seguimiento a
cinco años. Para un paciente de 55 años con vida sexual activa, esa diferencia puede pesar más que
cualquier otra consideración.
Sangrado: punto a favor de la RTU
Conviene decirlo con claridad: el sangrado es el efecto perioperatorio más frecuente de la
hidroablación, con necesidad de transfusión descrita entre el 1% y el 8%, sobre
todo en próstatas de mayor volumen. No es una técnica exenta de riesgos y el paciente
anticoagulado requiere una valoración específica.
Recuperación
El ingreso habitual con AQUABEAM es de uno a dos días. Las molestias descritas
con más frecuencia en el postoperatorio —escozor al orinar, sangre en la orina, espasmos
vesicales, alguna infección urinaria— aparecen en torno al 4% de los casos y suelen ser leves o
moderadas.
Cómo se decide en la práctica
En consulta, la decisión rara vez es «la técnica mejor». Es un cruce de factores:
- Edad y vida sexual. Cuanto más pesa la preservación eyaculatoria, más sentido
tiene AQUABEAM. - Volumen prostático. AQUABEAM se emplea de forma orientativa entre 50 y 150 cc.
Por encima, y buscando el resultado más duradero, la enucleación con láser tiene más recorrido. - Riesgo hemorrágico. Un paciente anticoagulado cambia por completo el
planteamiento. - Qué domina el cirujano. Una técnica excelente en manos sin experiencia no es
una buena opción. Es legítimo preguntar cuántos procedimientos lleva hechos quien va a operarte.
La RTU no es una técnica obsoleta y AQUABEAM no es una solución universal. Son herramientas
distintas para problemas que solo se parecen por fuera.
Preguntas frecuentes
¿AQUABEAM elimina mejor los síntomas que la RTU?
Los estudios describen resultados equiparables en la mejoría de los síntomas urinarios medidos con el cuestionario IPSS. La diferencia principal entre ambas técnicas no está en el resultado urinario, sino en los efectos sexuales y en el perfil de complicaciones.
¿Cuánto tiempo llevaré sonda tras un AQUABEAM?
Lo habitual es un ingreso de uno a dos días y retirar la sonda en ese periodo. En algunos pacientes el primer intento de retirada no funciona y hay que recolocarla para retirarla tres o cuatro días después. Es una incidencia frecuente y no implica que la cirugía haya salido mal.
¿Es AQUABEAM una cirugía experimental?
No. Es una técnica aprobada, recogida en las recomendaciones europeas sobre tratamiento quirúrgico de la hiperplasia benigna de próstata y con estudios publicados de seguimiento a cinco años. Sí es cierto que acumula menos años de experiencia que la RTU o el HoLEP.
¿Quién es candidato a AQUABEAM?
De forma orientativa, pacientes con indicación quirúrgica y un volumen prostático aproximado de entre 50 y 150 cc. La toma de anticoagulantes o antiagregantes no lo impide de forma absoluta, pero obliga a valorar el riesgo de sangrado y a planificar la suspensión temporal del tratamiento.
Consulta tu caso con el Dr. Sánchez Macías
Cada próstata y cada paciente son distintos. La única forma de saber qué técnica te conviene es una valoración con ecografía, flujometría y estudio de tus síntomas. El Dr. Sánchez Macías realiza AQUABEAM en Barcelona y valora cada caso de forma individual.
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Contenido revisado por el Dr. Javier Sánchez Macías, urólogo colegiado nº 34018 del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. Última revisión: julio de 2026. Esta información es divulgativa y no sustituye a una consulta médica. La visita médica, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas y la indicación depende de la valoración individual de cada paciente.

