Láser Verde para la Próstata
¿Qué es el láser verde para la próstata?
El láser verde, también conocido como láser KTP (potassium titanyl phosphate) o láser de 532 nm, es una tecnología que utiliza un haz de luz verde para vaporizar el tejido prostático que obstruye el canal urinario. A diferencia del HoLEP, que extrae el tejido de forma completa, el láser verde lo destruye térmicamente sin retirarlo.
Su longitud de onda de 532 nm es absorbida selectivamente por la hemoglobina, lo que le confiere un excelente perfil hemostático: el sangrado durante la intervención es mínimo y no suelen requerirse transfusiones.
La técnica se realiza introduciendo una fibra láser a través de la uretra mediante un cistoscopio, sin ninguna incisión externa. Una vez vaporizado el tejido obstructivo, se coloca una sonda urinaria que se retira en pocas horas.
CÓMO FUNCIONA
El procedimiento se realiza bajo anestesia general o regional y no requiere ninguna incisión externa:
Acceso transuretral
Se introduce una fibra láser a través de la uretra mediante un cistoscopio. No se realiza ningún corte en la piel.
Fotovaporización
El láser verde vaporiza el tejido prostático que obstruye la uretra destruyéndolo térmicamente. El tejido desaparece in situ sin necesidad de extracción.
Finalización
Se coloca una sonda urinaria temporal que se retira en pocas horas. El alta se produce generalmente en menos de 24 horas.
Ventajas y limitaciones del láser verde
Sin incisiones externas — acceso exclusivamente transuretral
Alta en menos de 24 horas en la mayoría de casos
Mínimo sangrado gracias a su afinidad por la hemoglobina
Buen perfil de seguridad en pacientes anticoagulados
Técnica ampliamente disponible en centros hospitalarios
Indicado solo en próstatas de hasta 60-80 gramos
No permite obtener muestra para análisis anatomopatológico
Mayor riesgo de recrecimiento y reintervención a largo plazo
No permite tratar patologías concomitantes como cálculos vesicales
Síntomas irritativos postoperatorios que pueden persistir hasta 6 semanas
El papel del láser verde en el tratamiento prostático
La fotovaporización selectiva de próstata con láser verde KTP (532 nm) es una técnica mínimamente invasiva con un perfil hemostático favorable, gracias a su alta afinidad por la hemoglobina. Esta longitud de onda es absorbida selectivamente por la sangre, lo que minimiza el sangrado durante la intervención.
Sin embargo, el láser verde está indicado únicamente para próstatas de hasta 60-80 gramos y no permite manejar patologías concomitantes como cálculos vesicales, tumores o estrecheces uretrales. Al vaporizar el tejido sin extraerlo, tampoco es posible obtener muestra para análisis anatomopatológico, lo que impide detectar un eventual cáncer no diagnosticado previamente.
A largo plazo, su tasa de reintervención es mayor que la del HoLEP, dado que el tejido vaporizado puede regenerarse parcialmente. Según las guías de la Asociación Europea de Urología, el láser verde se considera una alternativa a la resección transuretral clásica, con indicaciones más limitadas que la enucleación con láser holmium.
Preguntas frecuentes sobre el láser verde
No necesariamente. Al vaporizar el tejido sin extraerlo, existe riesgo de recrecimiento a largo plazo, lo que puede requerir una segunda intervención. Su durabilidad es menor que la del HoLEP.
No. Se realiza bajo anestesia general o regional. El paciente no siente nada durante la intervención. Puede haber cierto escozor al orinar durante los primeros días del postoperatorio.
El alta suele producirse en menos de 24 horas. La vuelta a la actividad habitual es rápida, aunque pueden persistir síntomas irritativos urinarios durante 2-6 semanas.
Está indicado principalmente para próstatas de hasta 60-80 gramos. En próstatas de mayor volumen encuentra limitaciones técnicas y el HoLEP es la opción de referencia según las guías europeas de urología.
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